ENTREGA DE INTERVENCIÓN FOTOGRÁFICA

https://vimeo.com/265359172

EMPEZANDO A TRABAJAR

 

 

  • La imagen seleccionada.

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Al comenzar este trabajo decidí seguir un consejo que se nos dio en clase y visitar el Mercado de Pulgas en Colegiales. Al poco tiempo de volver hice una reflexión en mi blog y, sinceramente, creo que pude documentar adecuadamente mis sentimientos tanto hacia los locales como hacia las fotografías que posteriormente compré.

“Ya lo había visitado en otras oportunidades y siempre me dio la sensación de estar internándome en una máquina del tiempo o en una dimensión paralela en donde las épocas de la humanidad pueden convivir con completa naturalidad. Si bien todos los negocios se dedican a los mismo venden objetos completamente diferentes; tienen mesas, sillas, lámparas, cuadros y otros muchos utensilios que esperan, por así decirlo, a tener una nueva vida  en manos de otro propietario. Esta sensación fue similar a la que me embarcó a la hora de seleccionar mis fotografías antiguas de la pila que me ofrecían en el local. Yo era esa nueva propietaria, esa mano que les brindaría una nueva vida. Pero… ¿en qué términos? En el fondo sólo podía preguntarme quién podía vender las caras de otra persona así como así. Intenté imaginarme algunos contextos posibles pero todos me llevaban a la misma triste conclusión. Evidentemente dichas imágenes, de una u otra forma, habían perdido la carga emocional haciéndolas desechables.”

Si bien la selección me terminó tomando su respectivo tiempo, volví a casa con tres fotografías guardadas entre las hojas de unos cuadernos para que no se arrugaran durante el trayecto. Para variar no me fue sencillo elegir cuál intervendría en esta ocasión. Contrapesé las posibilidades que me daban y, en una competencia reñida, ganó la que se ve en la parte superior de esta hoja. La compré por la sencilla razón de que la postura de su cuerpo no me dejaba en paz. Tan sólo en ella ya encontraba una cantidad decente de pinchazos como los que describe Barthes en La Cámara Lúcida cuando menciona al punctum. Transmite una seriedad impasible, incluso me atrevería a decir que quizás un poco de enojo. Y, detrás de esa máscara de calma, sólo esconde más secretos. La mano derecha que esconde detrás de su espalda parece ser culpable de algo o, como mínimo, cómplice. Ya sentada en mi casa vi que en el plano del fondo se acercaba una figura adulta llevando a un niño de la mano. Otro aspecto que me llamó fue la sombra de la mujer junto con la de los árboles.

Dentro de las consignas se nos pide mencionar qué clase de sonido nos imaginamos para esta escena. Me imagino un ambiente que destaque la presencia de naturaleza. Algo así como el batir de los árboles o el ruido del viento. La mujer está tan cerca que también se le debería escuchar respirar o incluso tararear. Me la imagino completamente en su mundo, ignorando a todo lo que la rodea tarareando una melodía irreconocible. Al final,  me parece que cualquier intervención que haga tratara de acentuar su aspecto anormal de calma o buscará resolver el misterio que proyecta. Es difícil determinar “el nuevo sentido” que estoy buscando pero quiero que grite en silencio la indiferencia que yo percibo que ella siente hacia el mundo.

  1. Las intervenciones hechas en el taller

El taller fue un espacio para encontrar pequeñas soluciones o motivaciones que después me guiaron. Es evidente que le he dado un buen uso al blog porque pude volver a rescatar fragmentos en los que analizaba la manera en la que terminé alterando las imágenes.

PAV1 (2018) - Ej. 1 - Lareo, Guadalupe (INTERVENIDA EN CLASE).jpg“Casi por accidente pude realizar un cambio inicial que me convenció bastante. Recorté una de las figurillas más pequeñas de la mujer y la coloqué en una versión mayor resaltando la perspectiva de la fotografía. En la clase ya habíamos visto los posibles efectos que podía tener la repetición pero acá me sirvió para incrementar la intriga sobre la desconocida”.A lo anterior puedo acotar que surgieron nuevos pinchazos, una emotividad e incomodidad ante la figura de la mujer repetida.

“De repente vi ese volcán gigantesco en una edición de “Muy interesante” y supe que lo quería detrás de mi protagonista. Un desastre natural de ese caPAV1 (2018) - Ej. 1 - Lareo, Guadalupe (INTERVENIDA EN CLASE2).jpglibre contrastaba con el rostro serio y rígido del primer plano. Ahora que veo este rústico pero útil resultado que empieza a bocetar un concepto que me atrae y pienso “esta tuvo algo que ver”. La estoy acusando de un crimen imposible. Pero, por patológico que pueda sonar, para mí ella posee una personalidad inventada. En esta nueva vida que yo le di un temple absoluto pero también es calculadora, inteligente, resentida y un poco malvada. Es una diosa que sabe premiar y castigar”.

INTERVENCIÓN FINAL  

Ya para la intervención final me entusiasmé con la imagen del volcán y con las posibilidades que brindaba. Si bien hubiera preferido prolongar la parte manual, la impresora y el escáner de mi casa dejaron mucho que desear y de ansiosa me terminé saltando directo al photoshop. Aún así, no me arrepiento porque ya tenía las ideas a desarrollar en mi cabeza y había estado estudiando ejemplos en internet, así que era cuestión de poner manos a la obra.

Creo que el mayor dilema fue la disposición del volcán en relación a mi protagonista. La moví de un lado a otro hasta que quedé satisfecha. A medida que fui avanzando en el proceso quise dejar que el humo del volcán excediera los límites del marco de la foto. De repente se abrieron horizontes y creí haber llegado a una mayor proyección de la magnitud de la explosión. ¿Por qué deseaba provocar esta sensación? Para que se viera más la indiferencia de la mujer. En el sonido también me esforcé por contrastar el tarareo femenino con el viento violento y los grujidos de una criatura desconocida. Es una escena de un completo desastre ignorado. Por esta razón he decidido bautizarla: “Como si nada pasara”.  PAV1 (2018) - Ej. 1 - Lareo, Guadalupe (INTERVENIDA FINAL).jpg

LINK DE VIMEO CON LA BANDA SONORA: https://vimeo.com/265359172

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Intervención manual de las fotos

Estas intervenciones fueron realizadas el 12 de Abril del 2018 en la clase de PAV 1

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(Estoy escribiendo esto mientras escucho la selección de música que nos compartieron por el grupo de Facebook de la comisión). 

Debo confesar que en el taller del jueves pasado me vi bastante perdida a la hora de empezar a trabajar. Las otras fotografías de mi colección me seguían llamando poderosamente la atención, así que el primer paso importante que hice para ser productiva fue el decidir concentrarme en el desarrollo de una sola idea. En principio quise agregarle a la mujer del primer plano algún utensilio en la mano que esconde detrás de la espalda. Ya anteriormente había mencionado todo el misticismo que me provocaba verla en aquella posición tan extraña. A decir verdad la foto original es muy pequeña, así que si bien no es “la favorita de mi abuela”, tampoco me brindaba demasiado espacio físico para trabajar. En mi opinión era inevitable ampliarla de alguna forma, así le indiqué a la chica de las copias que lo hiciera en diferentes proporciones. Casi por accidente pude realizar un cambio inicial que me convenció bastante. Recorté una de las figurillas más pequeñas de la mujer y la coloqué en una versión mayor resaltando la perspectiva de la fotografía. En la clase ya habíamos visto los posibles efectos que podía tener la repetición pero acá me sirvió para incrementar la intriga sobre la desconocida.

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Los siguientes agregados que puse no me agradaron tanto. Encontré una planta que encajaba a la perfección al ser empalmada sobre uno de los árboles, pero, fuera de esa coincidencia, no encontraba ningún incentivo a dejarla ahí. Me parecía que sobraba en la escena, así que la descarté rápidamente en mi lista imaginaria de opciones. Seguí estudiando mis revistas y separé un par de ojos. Para entonces yo tomaba decisiones con más idea del mensaje que deseaba proyectar. Esos iris flotantes en el fondo intentaban boicotear los intentos de la mujer para ocultar el contenido de su mano derecha. Ahora dejaban de ser un secreto.

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Desanimada por los intentos fallidos y la poca actividad que había logrado tener en el taller, me di vuelta para pedirle sus revistas a una amiga. De repente vi ese volcán gigantesco en una edición de “Muy interesante” y supe que lo quería detrás de mi protagonista. Un desastre natural de ese calibre contrastaba con el rostro serio y rígido del primer plano. Ahora que veo este rústico pero útil resultado que empieza a bocetar un concepto que me atrae y pienso “esta tuvo algo que ver”. La estoy acusando de un crimen imposible. Pero, por patológico que pueda sonar, para mí ella posee una personalidad inventada. En esta nueva vida que yo le di un temple absoluto pero también es calculadora, inteligente, resentida y un poco malvada. Es una diosa que sabe premiar y castigar.

 

Música que me inspira para el posterior desarrollo de la entrega: 

  • Karlheinz Stockhausen Telemusik
  • Apocalypse de Jean- Les ames crient avi 
  • Murray Shafer- Miniwanka 
  • Alva Noto- transit

Algunas intervenciones que me inspiraron

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A la hora de dar créditos, los usuarios de Pinterest no son los más eficientes del mundo así que no puedo determinar de quién son estas intervenciones. Fuera de ese molesto detalle quiero hacer aunque sea una breve mención de ellas. Primero es notable que transmiten una enorme expresividad valiéndose sólo de tres elementos: la foto de una persona, alguna variante de humo y un fondo plano. Después, también se puede destacar que resaltan una emocionalidad diferente. En la imagen del hombre en traje yo percibí que sus propios pensamientos hicieron que le estallara la cabeza y, en la de la mujer gritando, sólo puedo pensar en una crisis de ansiedad.

Mercado de Pulgas (11 de Abril del 2018)

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Afortunadamente, esta semana tuve un poco tiempo libre y aproveché la oportunidad para ir al Mercado de Pulgas en Colegiales. Ya lo había visitado en otras oportunidades y siempre me dio la sensación de estar internándome en una máquina del tiempo o en una dimensión paralela en dónde las épocas de la humanidad pueden convivir con completa naturalidad. Si bien todos los negocios se dedican a los mismo venden objetos completamente diferentes; tienen mesas, sillas, lámparas, cuadros y otros muchos utensilios que esperan, por así decirlo, a tener una nueva vida  en manos de otro propietario.  Esta sensación fue similar a la que me embarcó a la hora de seleccionar mis fotografías antiguas de la pila que me ofrecían en el local. Yo era esa nueva propietaria, esa mano que les brindaría una nueva vida. Pero… ¿en qué términos? En el fondo sólo podía preguntarme quién podía vender las caras de otra persona así como así. Intenté imaginarme algunos contextos posibles pero todos me llevaban a la misma triste conclusión. Evidentemente dichas imágenes, de una u otra forma, habían perdido la carga emocional haciéndolas desechables.

A la hora de seleccionarlas mi mecanismo intentaba ser lo más veloz posible. Agarraba un pilón de fotos determinado y las iba pasando independientemente dejándome poco tiempo de contemplación. La idea era separar en otro costado una primera selección de aquellas que habían generado una pulsión sobre mí. Luego volvía a examinarlas y determinaba, objetivizando mi subjetivización (una tarea imposible), cuál era realmente la más utilizable para el ejercicio.

La filtración resultó ser fructífera, la verdad quedé muy contenta con mi selección. Lo único en lo que tendría que ser honesta es que la primera imagen que coloqué en este post la compré sin demasiadas intenciones de tocarla porque en mi opinión tuvo una intervención accidental. Parece que se sobrepusieron 3 fotografías diferentes. En la primera se ven a los personajes caminando de espalda en una especie de retirada en la montaña. La segunda muestra a un hombre y a una mujer caminando de frente, el primero usando su mano como visera por el sol. Finalmente, la tercera es la que posee el aspecto más fantasmagórico. Comparada con las otras mencionadas, es muy transparente. Además, de todas las personas implicadas, es la única que esta ahí apaciblemente sentada en una actitud relajada y sonriente. Me la llevé porque me creé un retazo de historia que no quise abandonar. Para mí el hombre sentado se había perdido en una excursión y, a la hora de salir a buscarlo, el grupo de rescate se dividió entre los que desistieron y los que persistieron en la búsqueda.

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La segunda imagen que elegí fue una postal de una mujer que viajó a Mar del Plata en 1960. Más tarde, cuando les mostré mi selección a otras personas, la mayoría hacía alguna clase de mención con respecto a su malla. Nadie señaló lo extraño que les resultaba ver a la ciudad de Mar del Plata vacía durante un día de calor, ni mencionaron el gesto que ella tiene o ese hoyo que se ve a su derecha en el camino peatonal. Yo también pensaría que ese suelo se calentaría con el sol pero la modelo está descalza. No hipnotiza ni perturba tanto como la anterior pero se pueden aprovechar bien los elementos que ofrece. Además, yo en un principio ya me había imaginado una de esas plantillas que las niñas usaban para vestir ilustraciones. Más tarde me enteré que durante los años 60´s aún se usaba este juguete con cotidianeidad, así que la asociación me pareció correcta.

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Dejé esta la última de la selección para el final porque es la que más me entusiasmaba para trabajar a nivel plástico. Tiene todos los elementos para dejarme intrigada más la presencia de un espacio maleable para quitar o agregar elementos. Lo primero que atrapó mi vista fue la mujer con ese rostro serio y esa postura que proyecta rigidez. Todo su cuerpo parece calculado para estar ahí parada, como si estuviera esperando algo en particular. Además, su mano detrás de la espalda me sugiere que esconde algo con un misterio terrorífico que le da el lugar que hoy ocupa en mi proyecto. Si bien ya había determinado que un objeto a la distancia se encargaba de crear perspectiva, más tarde me di cuenta que es un adulto llevando a un niño de la mano con una gran casa atrás. No sé con qué cámara se habrá obtenido esta imagen, pero tenía una profundidad de campo destacable.

Por el momento ya dije todo lo que está propulsando mi labor en la materia pero en los siguientes post quiero concentrarme en mostrar cada uno de los pasos para el desarrollo de la intervención y, posiblemente, analice lo más que pueda La cámara lúcida de Roland Barthes.

 

 

Trabajo Nº1: “Apropiación fotográfica”

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Hay algo raro en las muñecas. Mientras editaba esta imagen siempre aparecía gente atrás que se terminaba yendo porque no soportaba la visión de una tan ampliada (la estaba seleccionando con un grado elevado de zoom). Esto no era nada más que un inocente proyecto que ellos trataban como si estuviera invocando al mismo demonio. No los culpo. También se me erizaron los pelos al observar referencias de trabajo en internet. De hecho, podría sostener que el resultado que obtuve no es ni remotamente tan escalofriante, pero puedo haberme inmunizado a la visión.

El gatillo que me llevó a finalmente seleccionar esta fotografía es la suma de diversos pensamientos. El primero radica en la sensación que tengo de que parece existir una imagen disociada entre la “muñeca mala” y la linda que se compra para los niños en las jugueterías. Un ejemplo personal sería cuando, a los 7 años de edad, mi abuela materna me regaló un nenuco que adoré. La bauticé Camila y la llevaba a todos lados conmigo. Le daba de comer, la bañaba y le contaba historias. Mi madre aún se acuerda que se la encargaba cuando “se levantaba afiebrada”. Haciendo un claro contraste estaba otra sin nombre que funcionaba con un botón y hablaba. Graciosamente me pedía que le diera de comer, la bañara y le contara cuentos. Esa me daba auténtico miedo. La tiraba al pasillo si no se callaba y me alegré sobremanera cuando se quedó sin pila. ¿Cuál era la diferencia sustancial entre estas dos? Lo ignoro, pero mientras para mí Camila estaba “viva” casi rezaba para que la otra no. Lo segundo que medité es más general y nació de la pregunta sin respuesta que recién planteé. Las muñecas tienen ojos, orejas, boca, nariz y manos entre otras partes, pero están vacías por dentro. A simple vista saltan características tan humanas  para nosotros que dan como resultado ese pavor o amor final. Hasta hace una semana, si se me pedía una breve descripción de la escena posiblemente me inclinaría a resaltar a mi tía y a mi madre. Pero esa reflexión se queda corta porque hay dos personas y tres caras con sus respectivos ojos. Antes de editar o intervenir eso me daba una pista del camino que tomaría mi primera entrega.

Me entregué al objetivo de bloquear las miradas. Las tapaba con cintas parecidas a las que vimos en la obra de Carmen Calvo en la teórica o con círculos pero nada me terminaba de satisfacer. Quería destacar la muñeca de alguna manera. Hacer notar todas sus rarezas arrebatándole la claridad de los rasgos humanos a las presentes. La solución convincente para llegar al fin deseado fue replicar la imagen con diferentes porcentajes de opacidad generando la sensación de que lo único realmente distinguible es la protagonista de plástico. Me entusiasmé continuando el ejercicio pero ascendiendo, generando una especie de circunferencia la cual destacaba más de lo que esperaba el centro y superaba mis expectativas. Aún me impacta ver el rostro (o lo que queda) de mi madre, todo borroso sin tener que apoyarse en otro elemento. Ella y la muñeca están dentro del mismo círculo que nace de la cabeza de mi tía y alimenta una especie de viaje continuo que hipnotiza.

En conclusión, el primer trabajo de apropiación fue una experiencia que me sacó de mi zona de confort y me hizo explorar nuevas maneras físicas y virtuales para experimental. Aún así me queda mucho por trabajar en el campo fuera de los digital porque me sentí notablemente más lenta y torpe, posiblemente no pudiendo llevar al cabo ideas que me surgían pero se veían boicoteadas por mi propia torpeza.

 

 

 

Proceso de selección y manipulación manual de las fotografías.

Utilizando simplemente la impresora de mi casa fui probando diferentes elementos con las fotografías que elegí el 2 de Abril. Me fijaba en los efectos que se producían tapando determinados costados, separando personajes o descartando rostros. Lo curioso es que había poca tinta de color y, en vez de representar un problema para la experimentación, me brindó un color amarillento desde mi punto de vista más utilizable e interesante. La separación de las escenas con la ayuda de tiras de papel fue una técnica sencilla pero poco gratificante, pero el tapar los ojos genera un efecto escalofriante. Bueno, el simple hecho de no detectar claramente los rasgos de un rostro ya es incómodo para el espectador. Quizás ese es el punctum del cual se habló en clase. Una persona no puede remitir a nada conocido si no hay un rostro para interpretar.

Domingo 2 de Abril, primer acercamiento: abriendo los baúles familiares.

Me interné en los viejos álbumes familiares para encontrar algo de materia prima e inspiración. Hoy agradezco que mi abuela siempre me termina dando una pieza más en mi rompecabezas personal cada vez que la visito. “Es tuyo”, alega estirando el papel. Lo más probable es que dicho evento sea acompañado por anécdotas que no puedo asegurar que sean ciertas al 100% porque no estaba ni planeada, pero resultan entretenidas de escuchar. Me sirve un café o un té con leche, enciende un cigarrillo y sólo queda imaginar el pasado en los mismos cuartos dónde solemos sentarnos ya que nunca se mudó.

Es curioso porque mi criterio para seleccionar las imágenes que muestro arriba surgió a partir de ese trasfondo real o ficticio que les doy. En el caso de las dos primeras las elegí porque son mis padres de niños, muchos años antes de conocerse y casi en la misma época. Esto para mí es el equivalente a una precuela de su posterior matrimonio.  Sin embargo, principalmente en la segunda y más abundante colección, recopilo ciertos datos aleatorios pero más concisos de lo que sé de la infancia de mi madre y sus hermanos. Salto desde ella en su guardapolvo de primaria hasta sus juegos con ropa de adulta o muñecas junto a mi tía, 4 años menor. Se ve la época en la cual mi abuela se desesperó porque tuvo piojos y le cortó el pelo por encima de los hombros. La imagino jugando en la playa con sus hermanos mayores y esa pareja desconocida que aparentemente trabajaba con mi abuelo. Pero incluso hay dramas escondidos detrás de esto. Como mi abuela se encargó de recortar a mi abuelo una vez divorciada, después termino confundida por esos espacios sin sentido que me hacen preguntar si realmente era necesario partir rostros de esa manera. Otra linda y misteriosa coincidencia es cómo el tiempo salvo del tijeretazo esa foto de mi madre con su abuelo paterno.

Finalmente, ignoro si las ecografías que presento en la tercera pueden llegar a considerarse algo modificable para dicha oportunidad, pero es la aparición que me permití hoy y me siguen produciendo una sensación de vacío extraña porque no asocio esa sombra conmigo.